Comenzó con la misma rutina de siempre: correo de Ponce sobre la revista, la eterna revista.
Pero a media mañana, Nacho me dijo que si me prestaba a hacer unas fotos para una propuesta de campaña, ya que las fotos que le habían envíado no se ajustaba exactamente al perfil. La fecha de entrega para dicha propuesta es: mañana, por tanto, algo había que hacer.
Nos fuiomos a casa y, tras escoger varios modelitos, empezamos la sesión de fotos. En la cocina, el baño, el salón... aproveché para cambiar los sofás de sitio... casi unas 200 fotos interrumpidas a veces por Cafú, que parecía querer ser el protagonista.
Al fin, 2 divertidas horas con un buen resultado.







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